Formación programada versus formación bonificada

Es importante darse cuenta de un hecho fundamental: lo que fue la formación bonificada ya no lo es la formación programada. Por muchas razones, algunas de las cuales intentaré glosar a continuación en esta y otras entradas. Y cuanto antes queden apercibidos de ello algunos despistados, tanto mejor para todos. Están desapareciendo empresas de formación pequeñas, medianas y alguna grande se mueve con dificultad. Hasta asociaciones y expertos de la formación para el empleo se han puesto de perfil hasta que escampe. Y alguna que otra de esas entidades llamadas “sinónimo de lucro” (sin ánimo de lucro) pretenden practicar el carroñeo a cuenta de la multitud de notificaciones, actuaciones de seguimiento, etc., que están recibiendo las empresas bonificadas de parte de los organismos de control. A río revuelto…

Lo que se presentó como “cambio de modelo” en la formación profesional para el empleo está resultando exactamente así: los requisitos se han endurecido, las justificaciones se hacen de forma más exhaustiva. Como efecto colateral, todo centro está bajo sospecha y eso supone, en la práctica, pagar justos por pecadores: la secular ley del péndulo. Muchos ya no reconocen en la formación programada de hoy lo que antaño fue la bonificada. Hay que decir que, en algunos casos el cambio ha sido para bien; en otros, no tanto. Hay opiniones y a ellas llegaremos. Me centro en la formación en el ámbito laboral y dejo de lado en este escrito la formación de oferta (oferta de las Administraciones) o subvencionada.

¿Qué pasó para haber llegado donde ahora estamos? Pasó lo que tenía que pasar: la nueva regulación, aunque “interruptus” porque todavía, a estas alturas, no ha sido publicado el Reglamento, la Orden que desarrolle la ley 30/2015 de 9 de septiembre, la nueva normativa, digo, pone los puntos sobre las íes, establece procedimientos nuevos como la declaración responsable y el registro de centros, endurece los requisitos en la práctica del uso de plataformas de teleformación, seguimiento, tutorías, evaluación, análisis de necesidades, impacto, desglose de costes, etc. Unas veces claramente, en ocasiones hay que leer entre líneas. Gajes o aporía de la literatura jurídico administrativa.

Repito que hay cosas muy buenas en la nueva situación: había que atajar ciertas disfunciones del sistema; demasiados hábitos que desprestigiaban a la formación misma; ciertas prácticas que utilizaban la formación como un pretexto para malversar el crédito para formación. Esta corrección era imprescindible y quien no esté por la labor, cuanto antes se retire menos problemas tendrá que afrontar.

Aspectos positivos: lo que muchos centros ya hacíamos se puso de manifiesto en la ley 30/2015. ¿Cómo no tener en cuenta que la formación debe estar relacionada con la actividad de la empresa? Eso ya lo decía la anterior normativa. ¿Cómo no centrarnos en las necesidades reales de las empresas para programar formación para sus trabajadores? Eso supone un análisis de las necesidades en los puestos de trabajo. ¿Cómo no evaluar la rentabilidad, el impacto que la formación implica para la empresa? De cajón. Si el impacto es cero, escaso o negativo, algo o casi todo se hizo mal. La utilización del crédito, también.

Sin embargo, sobre los costes comerciales hay un gran agujero negro: con el peregrino argumento de que como son las empresas las que “encomiendan” la formación a entidades organizadoras-formadoras y, por lo tanto, éstas no soportan costes comerciales para hacer llegar su catálogo a las empresas, se va contra toda lógica empresarial. Toda empresa debe desplegar una actividad comercial para llegar al cliente potencial si quiere prosperar. No puede quedarse mano sobre mano esperando que el cliente aparezca. Y eso tiene un coste no menor. Ese coste no se puede afrontar con un porcentaje, a todas luces, insuficiente.

Luces y sombras que seguiremos tratando en una segunda entrega.

Programación de próximos cursos:

Torrejón de Ardoz, 20 y 21 de enero

Santiago de Compostela, 27 y 28 de enero

“Actualización, costes y gestión comercial en formación programada”

Resumen del programa del curso 

  • Actualización en gestión de formación bonificada: aplicación 2017
  • Comprobaciones “no conforme” y alegaciones 2014-2015
  • Cálculo de costes y cofinanciación: supuestos prácticos
  • Facturación y problemas con el IVA: soluciones
  • Solución definitiva al desglose y gestión de costes: nóminas, material…
  • La nueva teleformación: el tutor-formador y el dinamizador
  • Claves para la gestión comercial en formación
  • Otras oportunidades para su centro:
  • La importancia de la formación certificada: EBC*L, ECDL, TIC
  • Cómo ser centro examinador de certificaciones de prestigio
  • Financiación para proyectos ENISA (sin avales)

Nota importante: el curso va destinado a gestores de formación, responsables de departamentos de formación y entidades organizadoras. Pero es importantísimo, por las materias a tratar, que asistan, gerentes, administradores y/o directores o responsables de centros, al menos, a una sesión de 2 horas de duración para tratar sobre la viabilidad de la formación programada, garantizarse no tener problemas en el futuro próximo, resolver el problema de justificación de costes y facturación y, en general, analizar su situación respecto a asuntos de interés respecto a la formación programada y PIF. Pidan información y le concretaremos el horario y condiciones de esa sesión reducida. Correo:  consultor24@gmail.com

2 respuestas a “Formación programada versus formación bonificada”

  1. Rosa dice:

    Buenas. Me interesaría información del precio y horario del curso que vais a impartir en Santiago de Compostela

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