¿Aprender de los aciertos?

Muchas frases hechas no pasan de ser una moda: “El ayer no existe, el futuro es incierto: lo que importa es el hoy“. Nos estamos acostumbrando demasiado a frases similares que son peligrosas por esquemáticas y simplificadoras.

Una cosa es adoptar ante la vida una actitud positiva, optimista, de autoafirmación, y otra, bien diferente, caer en el simplismo. Porque lo que somos hoy, en gran medida, se lo debemos al ayer o está determinado por el ayer. Para bien y para mal. La modernidad líquida, que diría el otro. ¡Una trampa moderna: la dictadura del presente! Pasar por encima de la cultura, las ideas: el filtro del tiempo. “Nosce te ipsum” que decían los antiguos. Valiosa sabiduría del ayer. Se vive en el hoy, pero sin despreciar el ayer y con el ojo puesto en crear un futuro mejor.

Una frase reiterada en el ámbito del emprendimiento es la siguiente: “hay que aprender de los errores. ¿Y por qué no de los aciertos?, digo yo. También de los aciertos, propios y extraños se puede aprender. Y mucho. ¡Qué triste aprender sólo de los errores!

En el tablero de ajedrez hay muchas piezas y cada una de ellas cumple con su función.

P.D. Algún amigo me ha hecho un comentario sobre el aprendizaje por errores. Es cierto, y yo lo utilizo y lo aconsejo; porque, es cierto, que el error puede ser un potenciador del aprendizaje,  una vez que se contrasta con lo correcto. Es decir, pedagógicamente, el error cometido puede ser un reforzante para el aprendizaje si se cumplen algunas condiciones. Por eso yo estimulo a mis alumnos a que aventuren soluciones por muy descabelladas que les puedan parecer en principio. Ahí tiene todo su sentido formular preguntas iniciales para que las respondan quienes, en principio, no tienen sino conocimientos fragmentarios o incompletos en una materia: aun en ese caso, aventurar respuestas es muy positivo para el aprendizaje posterior.  Así, el contraste que se produce una vez que conocen lo cierto hará que aquello de lo cual tenían una idea tan descabellada (equivocada) sea retenido en la memoria con mayor potencia.  El Lazarillo de Tormes lo diría así: “sacar fuerzas de la flaqueza“. Esto es totalmente cierto. Pero en mi entrada yo hablo de forma genérica de la vida como maestra al estilo de Cicerón: historia magistra vitae, es decir: la historia (la experiencia) es maestra de la vida. Toda ella. Lo bueno y lo malo; lo positivo y lo negativo; los aciertos y los errores: propios y extraños. Algunos sobrevaloran los aciertos y errores propios y desdeñan los que llevan a cabo los extraños. Todo vale con tal de que arda, que diría el poeta.  Aprovechemos cualquier experiencia (acierto o error) para aprender de la vida.

4 respuestas a “¿Aprender de los aciertos?”

  1. Mario dice:

    Yo también pienso así: es un tópico eso de que hay que aprender de los errores, como si los aciertos no fueran una fuente de aprendizaje. Y, también coincido en que ni aciertos ni errores tienen por qué ser siempre de uno mismo: también se aprende de forma vicaria. De hecho todos aprendemos de los demás: de sus aciertos (para imitarlos) y de sus errores (para evitarlos). Muchas gracias por su blog.

  2. Sofía RRHH dice:

    Comprendo el sentido general de la entrada en un mundo al que Internet ha acostumbrado a lo esquemático, a la frase corta necesariamente simplificadora. No hay que despreciar nada en el aprendizaje ni en la vida. Enhorabuena por tu blog, me ayuda mucho en mi trabajo.

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